Cuidados según el material
Actualizada: 2026-09-21
La regla de oro para todo
La joya se pone la última y se quita la primera: después del perfume, la crema y la laca, y antes de ducharte, nadar, limpiar o ir al gimnasio. Guarda cada pieza por separado para que no se rayen entre sí.
Oro sólido (10K, 14K)
El más fácil de cuidar. Límpialo de vez en cuando con agua tibia, una gota de jabón suave y un cepillo blando; enjuaga y seca con un paño que no suelte pelusa. No se oxida, aunque un pulido le devuelve el brillo.
Baño de oro
El acabado más delicado. La capa de oro es fina, así que mantenlo lejos del agua, el perfume, el roce y las cremas, y límpialo solo con un paño suave y seco. Guardado en una bolsita y con uso cuidadoso dura más — pero un baño es un acabado, no es para siempre, y lo decimos claro.
Plata de ley 925
La plata se oscurece de forma natural con el aire y la piel — eso es pátina, no un defecto. Un paño para plata la recupera. Guárdala en una bolsa cerrada o con una tira antioxidación, y usarla a menudo ayuda a mantenerla brillante.
Piedras
Para diamantes y piedras duras, el método de agua tibia y cepillo suave va bien. Las piedras más blandas y porosas —perla, ópalo, turquesa, malaquita— no toleran bien el agua, el calor ni los químicos: pásales un paño suave y seco y nunca las sumerjas. Ante la duda, cuanto más suave, mejor.
